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ROCÍO SCARPECCI - Peregrinación a Luján: Rocío destacó la multitud, la presencia de jóvenes y la emoción del camino
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Hora: 15:39
ROCÍO SCARPECCI - Peregrinación a Luján: Rocío destacó la multitud, la presencia de jóvenes y la emoción del camino

La peregrinación a Luján volvió a reunir este año a una multitud, y para Rocío Scarpecci, que participó nuevamente de la caminata, una de las principales características fue la enorme cantidad de peregrinos, especialmente jóvenes. En diálogo con la radio, contó su experiencia, habló de la organización, del acompañamiento entre quienes caminan y de esos momentos de emoción que aparecen cuando el cansancio empieza a hacerse sentir.


Rocío explicó que, en comparación con las dos peregrinaciones anteriores que realizó, este año encontró 'muchísima gente'. La presencia de grupos de jóvenes fue especialmente notoria: chicos de 18 y 19 años que avanzaban juntos y que, según describió, aportaban una energía particular a la jornada.


La cantidad de personas llegó a generar dificultades para avanzar. Uno de los momentos más complicados se produjo en las últimas cuadras antes de la Basílica. Rocío contó que, a aproximadamente dos cuadras de llegar, permanecieron cerca de media hora prácticamente detenidos debido al amontonamiento de peregrinos.


La situación se vio agravada por la lluvia y el barro, que impedían utilizar la banquina para descongestionar el camino. De esta manera, todos debían continuar por el asfalto, pero el ritmo de caminata se volvía muy lento. 'Era imposible avanzar', describió, y explicó que esa interrupción del ritmo hacía que el cuerpo comenzara a enfriarse y aparecieran los calambres.


La lluvia y un clima que, dentro de todo, ayudó


La jornada también estuvo marcada por la lluvia. Rocío contó que comenzó a llover alrededor de las 9 de la mañana y que las precipitaciones se extendieron hasta aproximadamente la una de la tarde.


Sin embargo, consideró que las condiciones climáticas fueron, en cierto sentido, favorables respecto de años anteriores. Después de la lluvia no se registró el calor intenso de otras peregrinaciones y, de hecho, cerca de Luján hacía frío.


También destacó que las temperaturas más moderadas permitieron caminar con menos interrupciones, especialmente porque cuando hace mucho calor aumenta la necesidad de hidratarse y, con ello, las paradas durante el recorrido.


Caminar 60 kilómetros y encontrar fuerzas en el otro


Uno de los aspectos que más llamó la atención de Rocío fue la dimensión espiritual de la caminata. A lo largo del recorrido observó personas rezando, llevando imágenes de la Virgen y realizando la peregrinación con distintos objetos y ofrendas.


Contó especialmente la imagen de personas que recorren los aproximadamente 60 kilómetros llevando una Virgen en sus manos, incluso cuando ya están llegando al tramo final y el cansancio se hace evidente.


En ese momento, explicó, cambia incluso el sonido de la peregrinación: cuando quedan pocos kilómetros, comienzan a escucharse principalmente los pasos de quienes caminan.


Pero también aparece otra característica de la peregrinación: el acompañamiento entre desconocidos. Rocío relató que cuando finalmente se ingresa en el tramo de Luján todavía quedan varios kilómetros por recorrer. El cansancio hace que el trayecto parezca interminable, pero quienes caminan comienzan a hablar entre sí, se dan ánimo y se recuerdan mutuamente que falta poco.


'Dale, ya llegaste', es el tipo de mensaje que, según contó, aparece entre personas que quizás no se conocían antes de comenzar la caminata.


La organización y el acompañamiento


Rocío realizó la peregrinación junto a la iglesia. Salieron de Chacabuco a las 5 de la mañana y comenzaron a caminar alrededor de las 9. El primer punto de apoyo fue Moreno, aproximadamente a los 24 kilómetros.


Allí pudieron comer algo, cambiarse las medias mojadas y continuar el camino. La experiencia también estuvo marcada por la lluvia y por la necesidad de proteger los pies: llegaron a utilizar distintos elementos para evitar que el calzado se mojara, aunque finalmente tuvieron que retirar parte de esa protección porque el pie no podía respirar y terminaba acumulando transpiración.


Para Rocío, una de las diferencias importantes de caminar acompañada por la iglesia está precisamente en esos puestos de apoyo. Al llegar a Luján, un grupo de jóvenes esperaba a los peregrinos, los recibía con algo caliente y comida, les ofrecía un lugar para sentarse y hasta disponía de una silla de ruedas por si alguien la necesitaba.


También acompañaban a los peregrinos hasta los micros. Este año, además, los vehículos pudieron ubicarse más cerca que en la edición anterior, lo que facilitó el regreso.


La entrevistada valoró especialmente el trabajo de los jóvenes que participan de la organización. Según su percepción, parte de la experiencia acumulada por quienes llevan años participando de la peregrinación fue transmitida a los integrantes más jóvenes de la iglesia.


'Me gusta más ir con el apoyo', reconoció Rocío, quien recordó que su primera peregrinación la había realizado de manera particular y que con el tiempo encontró un valor adicional en formar parte de un grupo organizado.


Una multitud que también se sintió en el regreso


La cantidad de peregrinos también llevó a Rocío a pensar que este año pudo haber una mayor presencia de personas provenientes de otras zonas, especialmente del área de Buenos Aires.


Durante el recorrido observó una gran cantidad de personas regresando en tren y planteó como posibilidad que muchos peregrinos hayan llegado a Luján desde Buenos Aires y luego utilizado el ferrocarril para regresar.


Se trata de una percepción personal de la entrevistada y no de un dato oficial de cantidad de participantes, pero forma parte de la impresión que le dejó una peregrinación que describió como especialmente multitudinaria.


El momento más emocionante


Más allá de la multitud y de las dificultades para avanzar, Rocío eligió un momento particular como el más emocionante de la peregrinación.


A unas once cuadras de la Basílica encontró a un hombre, al que identificó como un posible vecino de Luján, que hablaba a los peregrinos a través de un micrófono. Sus palabras estaban relacionadas con la Virgen y con el sacrificio de quienes realizan la caminata.


Para Rocío, ese mensaje llegó justamente en un momento en el que el cansancio era extremo. 'Ya en ese momento vas reventada y no pensás en nada', relató, pero las palabras de aquel hombre consiguieron conmoverla y hacerla reflexionar sobre el sentido de lo que estaba haciendo.


También destacó que cada peregrinación es diferente porque las personas llegan con distintas historias, pedidos, agradecimientos y situaciones personales. Por eso, aunque el recorrido sea el mismo, la experiencia emocional nunca termina siendo igual.


'Una vez que lo empezás a hacer, no dejás de hacerlo'


A pesar del cansancio, las ampollas y las dificultades que implica caminar durante tantas horas, Rocío aseguró que volvería a participar el año próximo.


Incluso, junto a una amiga y su esposo, ya comenzaron a invitar a su grupo de amigas para que se sumen a la próxima peregrinación y puedan compartir juntas la experiencia.


La peregrinación, para ella, parece tener algo que excede el esfuerzo físico: es la experiencia compartida, el acompañamiento, los jóvenes, los grupos, los puestos de apoyo, las personas que se dan ánimo sin conocerse y, finalmente, la emoción de llegar.


Y aunque al día siguiente la vida continúe —con trabajo, ampollas y hasta la necesidad de caminar en chancletas porque todavía no puede ponerse las zapatillas—, Rocío ya piensa en volver a recorrer el camino.


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