En los últimos días, nuevas denuncias por delitos aberrantes volvieron a poner en el centro de la escena pública al cantante Julio Iglesias, reabriendo un debate histórico sobre los abusos de poder en el mundo del espectáculo. Las acusaciones, que involucran a mujeres de su entorno cotidiano —empleadas domésticas, terapeutas y trabajadoras en situación de vulnerabilidad económica— se suman a un largo historial de señalamientos que, durante décadas, fueron relativizados, minimizados o directamente silenciados por los grandes medios de comunicación.
En una entrevista profunda y contundente, Marcela Ricca, referente en perspectiva de género, analizó las recientes denuncias que involucran al cantante Julio Iglesias y sostuvo que estos hechos 'no sorprenden', sino que se inscriben en una lógica histórica de impunidad, poder y violencia estructural ejercida por figuras consagradas del espectáculo.
Ricca remarcó que Iglesias siempre fue presentado mediáticamente como un ícono seductor, una narrativa que —lejos de ser ingenua— encubrió durante años comportamientos de depredación sexual hacia mujeres que se encontraban en posiciones de clara desigualdad. 'No hablamos solo de abuso físico. Antes hay abuso psicológico, emocional, económico, y una utilización sistemática de la vulnerabilidad', explicó.
La entrevistada señaló que muchas de las mujeres que hoy se animan a denunciar pertenecen a sectores económicamente frágiles y mantenían vínculos laborales o terapéuticos con el denunciado, lo que profundiza la gravedad de los hechos. En ese marco, comparó el caso con otros hombres poderosos protegidos por el sistema mediático y judicial, como Donald Trump o Woody Allen, a quienes describió como 'hijos privilegiados del espectáculo y del poder'.
Ricca fue especialmente crítica con el rol de los medios de comunicación, a los que acusó de trivializar los abusos y de continuar cuestionando a las víctimas en lugar de poner el foco en los agresores. 'Todavía hoy, en el mercado laboral y en la opinión pública, se sigue dudando de la palabra de las mujeres', sostuvo.
En su análisis histórico, recordó que las mujeres mayores de 60 años crecieron en un contexto profundamente patriarcal, donde eran consideradas propiedad del hombre. 'Necesitábamos permisos de padres o esposos para estudiar, trabajar, decidir sobre nuestro cuerpo o incluso llevar nuestro propio apellido. Éramos productos de consumo', afirmó, y citó como ejemplo a figuras del espectáculo clásico que hoy son leídas bajo una nueva mirada crítica.
Ricca destacó que, con el paso de las décadas, las mujeres comenzaron a organizarse, a luchar por sus derechos y a romper el silencio frente a situaciones de abuso que no solo ocurren en el ámbito artístico, sino también en la vida cotidiana: en trabajos, relaciones de pareja, vínculos laborales y espacios de poder.
Finalmente, subrayó la importancia de la denuncia como acto colectivo: 'Cuando una mujer habla, abre la puerta para que otras se animen. El silencio protege al abusador. La palabra, en cambio, construye justicia y memoria'.