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LUZ KLING - Después de tantos años de impunidad, llegó la justicia.
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LUZ KLING - Después de tantos años de impunidad, llegó la justicia.

La ciudad de Chacabuco fue escenario de un fallo histórico: la condena a 13 años de prisión contra Roberto Gilligan, docente y profesor de teatro acusado de abuso sexual con acceso carnal. Luz Kling, víctima y denunciante, compartió su testimonio sobre un proceso que atravesó más de diez años de silencios, complicidades y lucha por la verdad.


'Todavía no puedo bajar a tierra que fueron muchos años de injusticias en donde mi voz y mi historia fueron puestas en tela de juicio. Después de tantos años de impunidad, es un respiro que haya llegado la justicia', expresó Luz en diálogo con nuestro medio.


El vínculo con Gilligan comenzó cuando ella tenía 13 años y él 39. Desde su rol de profesor de teatro, aprovechó la vulnerabilidad de la adolescente para manipularla y sexualizarla. La escuela llegó a sospechar, pero las reuniones institucionales se realizaron en presencia del victimario, lo que derivó en un discurso manipulado y en la revictimización de Luz.


A pesar de las denuncias que comenzaron en 2015, Gilligan continuó trabajando en espacios culturales y educativos, incluso en contacto con niños, durante la gestión municipal de Víctor Aiola. 'La sociedad fue cómplice de dejar a las víctimas como locas y mentirosas', señaló Kling, quien también denunció las violencias institucionales que sufrió al reclamar que se apartara al docente de ámbitos con infancias.


La entrevistada destacó la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) y de los protocolos institucionales, que muchas veces no se cumplen por falta de compromiso. 'El rol de la familia es fundamental para que los chicos tengan confianza y sepan que alguien los va a escuchar. Nuestra voz vale', afirmó.


Luz también subrayó el valor de los medios que acompañaron su causa: 'Claudio fue el único periodista que se animó a hablar de esto y darle visibilidad en su momento. Nobleza obliga, hoy estoy cumpliendo con esa palabra de dar la nota'.


El caso expone las falencias de las instituciones educativas y culturales, que permitieron que Gilligan siguiera trabajando pese a las denuncias. Luz remarcó que la sociedad debe repudiar estos hechos y apoyar a quienes se animan a denunciar: 'Si estás en una escuela y sabés que está pasando algo que no está bien, hacé algo. Porque después miren lo que pasa 20 años después, el quilombo que tenemos'.


La condena contra Roberto Gilligan no solo representa justicia para Luz Kling, sino también un mensaje de esperanza para otras víctimas: que hablar, denunciar y exigir acompañamiento es posible.


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