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LUCIA DELLA BRUNA - 'Para prevenir las caídas en los adultos mayores necesitamos fuerza, propiocepción y confianza'
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Hora: 13:57
LUCIA DELLA BRUNA - 'Para prevenir las caídas en los adultos mayores necesitamos fuerza, propiocepción y confianza'

En una nueva entrega de su columna dedicada al cuidado de los adultos mayores, Lucía Della Bruna abordó un tema fundamental para preservar la autonomía y la calidad de vida: el equilibrio y la coordinación. La especialista destacó tres pilares que deben trabajarse para reducir el riesgo de caídas y mantener a las personas mayores activas: la fuerza, la propiocepción y la confianza.


Durante la entrevista, Della Bruna explicó que el equilibrio no depende solamente de la capacidad muscular, sino también de un complejo sistema de sensores y conexiones que permiten al cuerpo reconocer su posición en el espacio y reaccionar ante un tropiezo o una situación de inestabilidad. La propiocepción, en particular, permite que el organismo sepa dónde están sus distintas partes y pueda recuperar una posición estable cuando se pierde momentáneamente el equilibrio.


Uno de los aspectos señalados fue que esta capacidad puede disminuir con el paso de los años. La especialista hizo especial hincapié en la importancia de estimular los sensores ubicados en la planta de los pies, que cumplen un papel fundamental en el equilibrio y el apoyo. Por eso, algunos ejercicios pueden realizarse descalzos, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.


La fuerza, un elemento fundamental


El primer gran componente para prevenir las caídas es la fuerza muscular. Mantenerse activo permite conservar la autonomía necesaria para realizar tareas cotidianas y afrontar mejor situaciones de desequilibrio.


Della Bruna remarcó que los períodos de inactividad pueden provocar una pérdida considerable de masa muscular y fuerza, especialmente en los adultos mayores. Incluso una internación o varios días de reposo pueden significar un retroceso importante respecto del estado físico que se había logrado alcanzar.


Por eso, mantenerse en movimiento no significa necesariamente realizar ejercicios complejos o entrenamientos de alta intensidad. Actividades de la vida diaria como levantarse de una silla, trabajar en la huerta, cuidar las plantas, barrer o realizar tareas en el patio también contribuyen a mantener el cuerpo activo y a conservar la independencia.


Propiocepción: aprender a sentir nuevamente el cuerpo


El segundo componente es la propiocepción, es decir, la capacidad del cuerpo para reconocer su posición y responder ante los cambios.


La especialista explicó que cuando una persona tropieza, por ejemplo, existen sensores que permiten que el cuerpo reaccione y vuelva a adoptar una posición erguida antes de llegar al suelo. Con los años, esta capacidad puede deteriorarse y por eso es importante estimularla mediante ejercicios específicos.


Della Bruna también planteó la posibilidad de combinar diferentes estímulos para trabajar simultáneamente distintas áreas del cerebro. Como ejemplo, mencionó ejercicios que incorporan movimientos de las manos mientras se trabaja el equilibrio, generando un desafío de coordinación que obliga al cerebro a establecer nuevas conexiones.


El tercer elemento: recuperar la confianza


Pero hay un tercer factor que muchas veces queda relegado y que resulta fundamental: la confianza.


Después de una caída o de un tropiezo, muchas personas comienzan a sentir miedo de volver a salir o realizar determinadas actividades. Ese temor puede llevarlas progresivamente a moverse menos. La falta de movimiento provoca pérdida de masa muscular, disminución de la actividad de los sensores corporales y mayor debilidad, aumentando nuevamente el riesgo de sufrir una caída.


De esta manera, puede generarse un círculo difícil de romper: miedo, inactividad, pérdida de fuerza y mayor inseguridad.


Por eso, recuperar la confianza resulta tan importante como trabajar la fuerza y la coordinación. Volver al patio, caminar, cuidar una huerta, salir a hacer una actividad o simplemente retomar pequeñas tareas cotidianas son pasos que pueden ayudar a recuperar seguridad.


Ejercitar también el cerebro


Otro de los conceptos desarrollados durante la columna fue la importancia de combinar el movimiento físico con estímulos cognitivos.


Della Bruna explicó que determinados ejercicios pueden trabajar simultáneamente distintas áreas cerebrales. Por ejemplo, realizar movimientos coordinados con las manos mientras se mantiene una posición de equilibrio obliga al cerebro a resolver diferentes tareas al mismo tiempo.


Incluso el error forma parte del aprendizaje. Durante una demostración en el estudio de radio, las conductoras intentaron realizar un ejercicio que combinaba equilibrio y movimientos diferentes con ambas manos. La dificultad para coordinar los movimientos permitió mostrar justamente que equivocarse también es parte del proceso de estimular al cerebro.


Seguridad también dentro del hogar


La prevención de las caídas no termina con el ejercicio. También es necesario prestar atención al entorno.


Alfombras, mascotas, obstáculos, superficies resbaladizas y determinados sectores del baño pueden convertirse en factores de riesgo. Della Bruna recomendó prestar especial atención a la ducha y contar con superficies antideslizantes para evitar accidentes.


También destacó la importancia de la hidratación. En los adultos mayores puede disminuir la sensación de sed, lo que favorece la deshidratación y puede contribuir a la aparición de mareos. Por ese motivo, incorporar agua durante las actividades físicas y a lo largo del día es fundamental.


Ejercicios simples para hacer en casa


Como cierre de la columna, Lucía Della Bruna dejó como propuesta continuar trabajando el equilibrio y la coordinación desde el hogar, siempre respetando las posibilidades de cada persona y priorizando la seguridad.


Entre las propuestas mencionadas aparecen ejercicios de coordinación de manos, trabajos de equilibrio y actividades que combinen diferentes movimientos para estimular simultáneamente el cuerpo y el cerebro. En todos los casos, la recomendación central es que el ejercicio no debe generar dolor ni mareos y debe adaptarse a las condiciones de cada adulto mayor.


El mensaje final de la columna fue claro: mantenerse en movimiento es una herramienta fundamental para conservar la autonomía. La prevención no consiste solamente en evitar una caída, sino en trabajar cotidianamente para que las personas mayores puedan seguir realizando sus actividades, salir, relacionarse y desenvolverse con mayor seguridad.


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