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RENACER CHACABUCO - Este jueves, Chacabuco se ilumina de amarillo por la prevención del suicidio
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RENACER CHACABUCO - Este jueves, Chacabuco se ilumina de amarillo por la prevención del suicidio

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, el grupo Renacer Chacabuco realizará este jueves 10 de septiembre, a partir de las 19 horas, un encuentro abierto a toda la comunidad en la Plaza San Martín. La propuesta incluirá la iluminación de amarillo del Palacio Municipal, una caminata alrededor de la plaza con velas y un abrazo simbólico como cierre de una jornada destinada a visibilizar una problemática que, según remarcaron Mónica Córdoba y Patricia Golia, todavía necesita ser hablada con mayor libertad, respeto y conciencia.


Las integrantes de Renacer visitaron Mass Radio 94.3 para contar cómo se viene preparando la actividad y, fundamentalmente, para compartir parte del recorrido que realizan como madres que atravesaron la pérdida de un hijo por suicidio.


La convocatoria no está dirigida únicamente a quienes forman parte de Renacer. Por el contrario, desde el grupo remarcaron que la intención es que participen vecinos, instituciones, organizaciones, familias, jóvenes y todas aquellas personas que quieran acompañar. Durante la entrevista insistieron en una idea que atraviesa el trabajo que vienen realizando durante septiembre: 'involucrarnos todos'.


'Este año se sumaron muchísimo instituciones', explicó Mónica Córdoba. Según relató, desde Renacer vienen convocando a instituciones municipales, espacios barriales, iglesias y distintos sectores de la comunidad para que la prevención deje de ser una cuestión que se aborda solamente cuando ocurre una tragedia.


Una campaña que busca poner el tema en palabras


Una de las acciones que Renacer lleva adelante durante septiembre es la colocación de lazos amarillos. Las integrantes del grupo recorren casas, comercios y distintos espacios de la ciudad para acercar estos símbolos y conversar con los vecinos.


La tarea, explicaron, se realiza con mucho cuidado porque nunca saben qué historia puede haber detrás de una puerta. En ese recorrido comenzaron a encontrarse con personas que también atravesaron situaciones similares y que hasta ese momento no habían hablado de ellas.


Para Mónica y Patricia, uno de los cambios más importantes que observan es justamente que la palabra comienza a poder pronunciarse.


Durante mucho tiempo, hablar de suicidio estuvo atravesado por el miedo, la culpa y el silencio. Las familias podían quedar aisladas después de una pérdida, sin espacios donde expresar lo ocurrido y, en muchos casos, sintiendo incluso el rechazo o la distancia del entorno.


Mónica recordó que cuando perdió a su hijo Nicolás también experimentó situaciones que hoy resultan difíciles de imaginar. Contó que, cuando sus otros hijos eran pequeños, algunas personas se alejaban de ellos como si el suicidio pudiera ser 'contagioso'. También relató que durante años existió una enorme dificultad para poner en palabras lo sucedido.


'Era atravesar el duelo y encontrarte con todo esto que la comunidad y el entorno también te imponía: el rechazo, el no involucrarte, no poder hablar', explicó.


Con el paso del tiempo, esa realidad comenzó a modificarse. No significa que el dolor haya desaparecido, sino que existe una mayor posibilidad de hablar, preguntar, escuchar y acompañar.


'Es de a poquito, pero se viene haciendo', sostuvo Mónica al describir ese cambio. Y señaló que todavía existe mucho miedo dentro de las familias, especialmente cuando hay antecedentes de suicidio, pero que la posibilidad de hablar permite que quienes atraviesan situaciones similares puedan reconocerse y encontrarse.


'Por decisión propia': una forma que encontraron para nombrar el dolor


Uno de los aspectos más profundos de la entrevista estuvo relacionado con la manera de nombrar la pérdida.


Patricia explicó que para las madres y los padres de Renacer la palabra 'suicidio' continúa siendo muy fuerte. 'Nos traspasa el corazón', expresó. Por eso, dentro del grupo comenzaron a utilizar también la expresión 'por decisión propia', una manera que encontraron para hablar de lo ocurrido sin dejar de reconocer la enorme complejidad que existe detrás de esa decisión.


Mónica contó que esa expresión tuvo para ella un significado especial cuando la escuchó por primera vez en otra madre. Le permitió mirar a Nicolás de otra manera y comenzar a respetar su historia desde un lugar diferente.


El grupo, aclararon, no busca negar la palabra ni desconocer las causas y los factores asociados al suicidio. Por el contrario, consideran fundamental poder hablar de ellos. Pero también encontraron en esa expresión una manera de acercarse a sus hijos desde el respeto y no desde el juicio.


Ese proceso también forma parte de una transformación cultural: poder hablar del suicidio sin convertirlo en un secreto familiar ni en una marca que condene a quienes quedan.


La historia de Nicolás y Ayelén, dos hijos que siguen presentes


La entrevista también permitió conocer parte de las historias personales de ambas mujeres.


Mónica es mamá de Nicolás, quien tenía 23 años cuando murió. Lo recordó como un joven muy sociable, 'amiguero', de esos que estaban especialmente cerca de sus amigos cuando atravesaban momentos difíciles.


Con emoción, contó que durante mucho tiempo sintió que había visto a su hijo lleno de vitalidad y que no había logrado advertir su fragilidad.


'Lo vi muy florecido y no llegué a ver su fragilidad', expresó al recordar que hasta el último momento había hablado con él y había visto su sonrisa.


También habló de su hermano Darío, quien murió por suicidio a los 17 años, en el año 2000. Aquella experiencia estuvo atravesada por un contexto social todavía más marcado por el silencio y el estigma. Recordó incluso que en aquel momento su hermano no pudo ingresar a la iglesia.


Para Mónica, poder hablar hoy de estas historias representa un cambio enorme respecto de aquel momento.


Patricia, por su parte, recordó a Ayelén, una joven muy conocida en Chacabuco por su participación estudiantil y social. Había sido presidenta del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional y tenía una fuerte presencia entre los jóvenes de la ciudad.


La describió como una persona 'con mucha luz', de enorme vitalidad y con una personalidad que hacía imposible que pasara desapercibida. 'Era un torbellino', recordó, y destacó que donde estaba Ayelén dejaba una huella.


Patricia explicó además que Ayelén continúa presente en su familia y que hablar de ella es parte de la manera en que aprendieron a transitar el duelo.


'En casa se habla todo el tiempo de Ayelén', contó. Para ella, mantener viva la memoria de su hija no significa quedarse detenido en el dolor, sino aprender a honrarla y traerla a la vida cotidiana.


Transformar el dolor en memoria y homenaje


Una de las ideas que más se repitió durante la entrevista fue que el duelo no tiene un tiempo determinado.


Desde Renacer explicaron que cada madre, cada padre y cada familia atraviesa su propio proceso. El dolor permanece, pero el objetivo es comenzar a aliviar el sufrimiento y encontrar nuevas maneras de continuar.


Mónica lo expresó con una frase que resume buena parte de la filosofía del grupo: 'El dolor va a estar siempre; lo que nosotros tenemos que empezar a alivianar es el sufrimiento'.


En ese camino aparece la memoria. Recordar los cumpleaños, los momentos compartidos, las sonrisas, las características de cada hijo y las experiencias vividas permite que la persona fallecida no quede reducida al modo en que murió.


Mónica contó que con el paso del tiempo aprendió a transformar incluso el día más doloroso en una fecha de homenaje a Nicolás. 'El recuerdo más bonito, el día que nació; el recuerdo más triste de mi vida, el día de su muerte', explicó. Pero agregó que aprendió a transformar ese día triste en una oportunidad para homenajearlo.


Desde Renacer definen ese recorrido como una verdadera 'escuela de vida': un proceso en el que buscan transformar el dolor en amor y encontrar una forma de trascender.


Renacer: acompañarse para volver a apostar por la vida


El grupo Renacer nació el 5 de diciembre de 1988 en Río Cuarto, Córdoba, de la mano de Alicia Sneider y Gustavo Berti, padres que habían perdido a su hijo Nicolás, de 18 años, en un accidente.


Con el tiempo, la experiencia se extendió a distintos puntos del país y también a otros países. En Chacabuco, el grupo se conformó a partir del encuentro entre padres que atravesaban situaciones similares y actualmente también recibe a familias de localidades de la zona.


Las integrantes explicaron que no todas las personas llegan al grupo inmediatamente después de una pérdida. Muchas veces existe una primera resistencia, algo completamente comprensible frente a un dolor tan reciente.


Sin embargo, quienes finalmente se acercan encuentran un espacio donde pueden hablar, escuchar a otros y sentirse acompañados por personas que conocen desde adentro una experiencia difícil de explicar.


Renacer no pretende establecer una única manera de atravesar el duelo. 'Renacer es para todo, pero no todos somos para Renacer', explicaron durante la entrevista.


Actualmente, el grupo se reúne cada 15 días en un espacio cedido por la Subsecretaría de Salud Mental, en Cervantes y San Luis 114. También existe la posibilidad de que las familias se contacten a través de sus redes sociales o soliciten que integrantes del grupo se acerquen a sus hogares cuando todavía no se sienten preparadas para asistir a una reunión.


El desafío de llegar a los jóvenes


Otro de los puntos que surgió durante la conversación fue la necesidad de poder acercar estas herramientas a las escuelas y a los jóvenes.


Desde Renacer reconocen que todavía existe un camino por recorrer en este sentido. La intención es poder generar espacios de conversación en las instituciones educativas, siempre desde el máximo cuidado y respeto.


Mónica explicó que actualmente jóvenes que eran amigos de Nicolás y otros chicos de la ciudad se sumaron a la colocación de los lazos amarillos. Lo que encontraron, dijo, fue una generación con mucha necesidad de hablar y conocer más sobre el tema.


Algunos jóvenes incluso preguntan, quieren participar, llevar pulseras o colaborar con las actividades. Para las integrantes de Renacer, esa participación representa una señal importante: hablar de prevención también significa permitir que los jóvenes sepan que pueden pedir ayuda, ser escuchados y acompañar a otros.


La convocatoria del jueves: amarillo, velas y un abrazo a la plaza


El momento central de la campaña será este jueves 10 de septiembre a las 19 horas, en la Plaza San Martín.


La Municipalidad se iluminará de amarillo como parte de la jornada y, posteriormente, los integrantes de Renacer y quienes se acerquen realizarán una caminata alrededor de la plaza llevando velas.


Desde el grupo solicitaron, en lo posible, llevar velas eléctricas o de cotillón a pilas, ya que en experiencias anteriores el viento apagaba las velas tradicionales y generaba dificultades. De todos modos, Renacer también llevará algunas para quienes no tengan.


La actividad concluirá con un abrazo simbólico a la Plaza San Martín.


La invitación es abierta a toda la comunidad y a las instituciones que quieran acompañar. La propuesta busca recordar a quienes ya no están, pero también poner el foco en quienes necesitan ser escuchados y acompañados.


Patricia destacó especialmente la decisión de iluminar el Palacio Municipal de amarillo. Para las integrantes del grupo, se trata de un gesto que contribuye a visibilizar una problemática que atraviesa a familias de todo el mundo.


'Todo va sumando', expresaron al referirse a los lazos, la iluminación, la participación de las instituciones y cada conversación que se genera.


La intención, en definitiva, es que el amarillo no sea solamente un color durante una noche, sino un símbolo que permita seguir hablando de prevención durante todo el año.


'Esto no es Renacer solo, esto es comunidad en general', remarcaron al cerrar la convocatoria.


La cita será este jueves 10 de septiembre, a las 19 horas, en Plaza San Martín. Se invita a toda la comunidad a participar, llevar una vela —preferentemente eléctrica— y acompañar la caminata y el abrazo simbólico.


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