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MARITA PEREZ - Estrena "Había una vez", una obra nacida de un cuento propio y protagonizada por niños de Chacabuco
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MARITA PEREZ - Estrena "Había una vez", una obra nacida de un cuento propio y protagonizada por niños de Chacabuco

El teatro vuelve a ser protagonista en Chacabuco de la mano de una propuesta que reúne infancia, imaginación, música y mucha ilusión. La actriz y referente del teatro local Marita Pérez se encuentra ultimando los detalles para el estreno de "Había una vez", una obra inspirada en uno de los cuentos que ella misma escribió y que será interpretada por un elenco de niños y niñas que vienen trabajando desde comienzos de año.


La función será el próximo domingo 26 de julio, a las 16 horas, en el Teatro Italiano de Chacabuco, en una propuesta pensada especialmente para que las familias puedan disfrutar de una tarde de teatro y compartir con los más chicos una experiencia artística.


El elenco está integrado por 12 niños, principalmente de entre 8 y 11 años, junto con una adolescente que se incorporó especialmente al proyecto. Para muchos de ellos será una de sus primeras experiencias sobre un escenario y, para Marita, representa también un momento muy especial: por primera vez llevará a escena un cuento escrito por ella misma.


"Había una vez" comenzó a tomar forma mucho antes de llegar a los ensayos. Durante años, Marita había tenido la inquietud de escribir historias destinadas a los más pequeños.


"Siempre quise escribir para los niños. Quería hacer algo que me gustara a mí, pero que también les gustara a ellos. Creo que nosotros, los adultos, nunca dejamos de ser niños", contó durante la entrevista.


Desde esa idea comenzó un largo proceso de escritura, borradores y correcciones, hasta que finalmente decidió que había llegado el momento de darle vida a uno de esos cuentos.


"Pensaba que algún día lo iba a llevar a algún lado. No es el único cuento que tengo, pero dije: por algún lado tengo que comenzar."


Y ese momento llegó cuando decidió reunir a un grupo de niños y proponerles el desafío de convertirse en actores.


Un proyecto que comenzó en marzo


El trabajo con los pequeños actores comenzó a principios de marzo. Antes de dar el primer paso, Marita habló con las familias y consultó si estaban dispuestas a acompañar el proyecto.


Una vez obtenido el visto bueno de los padres, comenzó una aventura que rápidamente fue creciendo.


"Cuando me dieron el ok dije: este es el camino."


Con el grupo formado, llegó el momento de pensar en una fecha de estreno. Fue entonces cuando apareció la posibilidad de llevar la obra al Teatro Italiano.


La noticia de que iban a actuar en una sala de estas características generó una enorme emoción entre los chicos.


"Los ojitos de ellos me quedaron en la cabeza. Fue una alegría enorme para ellos."


Para algunos de los niños, incluso, será la primera vez que ingresen al Teatro Italiano. Y esa posibilidad es uno de los aspectos que más emociona a Marita.


"Es maravilloso llevarlos hacia el arte y que reconozcan algo tan bonito, creativo y sanador como es el arte."


Una obra con música, suspenso y aventura


Aunque Marita prefirió no revelar demasiado sobre el argumento para mantener la sorpresa del público, adelantó que la historia transcurre en un bosque y que tiene diferentes ingredientes.


"Había una vez" combina momentos de suspenso, aventura y distintas situaciones que buscan entretener a grandes y chicos.


Además, la propuesta tiene características de comedia musical, por lo que la música ocupa un lugar muy importante dentro de la puesta en escena.


"Era una música muy linda que elegimos acorde a lo que vamos a vivir dentro de esta aventura. La música no podía faltar porque alegra los corazones."


La intención es que el público pueda disfrutar de una obra familiar, pero también que los niños que participan puedan vivir una experiencia que los acompañe más allá de la función.


Para Marita, el teatro es una herramienta de expresión, de encuentro y de aprendizaje.


"Si me equivoco, me levanto y sigo"


Una de las grandes preocupaciones de los niños que suben por primera vez a un escenario es el miedo a equivocarse.


¿Qué pasa si olvidan una letra? ¿Si se cae un objeto? ¿Si se tropiezan? ¿Si algo no sale como estaba previsto?


Para Marita, la respuesta es simple: hay que seguir.


"Les hago entender que es la primera vez que lo vamos a hacer. Si hay un equívoco o un error, no importa. Todo debe continuar. Si estoy bailando, me caigo, me levanto y sigo."


La enseñanza que intenta transmitirles es que el escenario también es un lugar para aprender a resolver situaciones inesperadas.


"Es un accidente humano. Si se cae un broche, lo corren para un costado y siguen. Hay que simular que no pasó nada."


Pero, sobre todo, busca que los niños disfruten.


"Cuanto más grandes se muevan por el escenario, más bonito va a salir. No tengan miedo a nada. Abrácense, ámense. Van a ver las cosas bonitas que salen de ahí."


El acompañamiento de las familias


Detrás de los 12 niños que estarán sobre el escenario existe también un enorme grupo de familias que acompaña cada paso del proyecto.


Padres, madres, hermanos y otros familiares se organizaron para llevar a los chicos a los ensayos, colaborar con el vestuario y acompañar todo el proceso.


Incluso durante las vacaciones de invierno, los niños continúan asistiendo a los ensayos.


"Algunos vienen en bicicleta, haga frío o calor. Otros en moto o en auto. El sacrificio es de todos."


Para Marita, ese compromiso representa mucho más que una ayuda logística.


"Desde el primer momento las familias apostaron a este proyecto. También están emocionadas y eso me emociona muchísimo."


El teatro, en este caso, terminó involucrando a toda una comunidad.


Un grupo que también construye amistades


Uno de los aspectos que más destaca Marita es que los chicos no pertenecen todos al mismo círculo.


Algunos son del barrio, otros llegaron a través de sus familias, de conocidos o incluso de actividades vinculadas a la catequesis.


Con el tiempo, los niños comenzaron a conocerse y a generar nuevos vínculos.


Algunos incluso llevaron amigos que terminaron incorporándose al proyecto.


"Me gusta que no sean todos del mismo lugar. Se van conociendo, traen amigos y se va creando una amistad."


Para Marita, el teatro también cumple una función social.


"Esto sirve para crear puentes, crear redes."


Y ese es uno de los resultados más valiosos que deja la experiencia: un grupo de niños que quizás no se conocían y que, a través del arte, comenzaron a compartir una aventura en común.


El desafío de llevar la obra más allá del estreno


El estreno del domingo 26 de julio será apenas el primer paso.


Existe la intención de repetir la función en la Escuela de Actividades Culturales, aunque todavía no hay una fecha confirmada.


Además, Marita imagina la posibilidad de llevar la obra a otros espacios, como escuelas, jardines de infantes o instituciones de distintos barrios.


"Me gustaría que esto no quede solamente para nosotros. La obra deja una enseñanza muy bonita y eso también tiene que trascender."


La entrada anticipada tiene un valor de $8.000, mientras que el día de la función, en puerta, tendrá un costo de $9.000.


El estreno será el domingo 26 de julio, a las 16 horas, en el Teatro Italiano.


Un segundo desafío: los Juegos Bonaerenses


Mientras prepara el estreno de "Había una vez", Marita también transita otro importante desafío artístico.


Junto a un grupo de adultos mayores participa de los Juegos Bonaerenses en la disciplina Teatro.


El elenco está integrado por cinco personas mayores de 60 años: Norma Bertarini, Teresa Salaro, Luis Janini, Norma Chipolón y la propia Marita Pérez.


La obra que presentan se llama "Casa Tranquila" y transcurre en un hogar de adultos mayores, abordando una temática tan sensible como el Alzheimer.


La propuesta combina momentos de emoción y comicidad para acercarse a una problemática que atraviesa a muchas familias.


En esta nueva etapa, Marita debió cambiar de personaje. Originalmente interpretaba a una abuela, pero para cumplir con las condiciones de la competencia asumió el papel de una cuidadora.


Además, el grupo tuvo que adaptar la obra a las exigencias de los Juegos Bonaerenses: reducir la duración y trabajar con cinco personajes.


La puesta debe desarrollarse dentro de un tiempo determinado que contempla también el armado y desarmado de la escenografía.


El esfuerzo dio sus frutos y ahora el grupo representará a Chacabuco en la etapa regional de los Juegos Bonaerenses, que se realizará el 2 de septiembre en Bragado.


"Vamos a dar lo mejor de nosotros para representar a Chacabuco y veremos cómo sale."


Una vida atravesada por el teatro


La historia de Marita con la actuación comenzó mucho antes de los escenarios.


Su vínculo con el arte nació durante su infancia, cuando vivía en Chivilcoy y encontraba distintas maneras de expresarse.


Recordó que, cuando tenía apenas seis años, solía ir al patio de una vecina para cantarle canciones.


También jugaba a ser maestra y daba clases imaginarias en el patio de su casa.


Su familia la observaba mientras ella representaba diferentes personajes.


Incluso recordó cómo se disfrazaba con ropa de su padre y una barba improvisada para imitar a José Larralde, provocando las risas de toda la familia.


Con el tiempo, aquella niña que jugaba a interpretar personajes encontró finalmente el camino del teatro.


"Creo que lo llevé en el alma siempre. El dar algo a alguien sin darme cuenta. Amo actuar."


La oportunidad llegó cuando encontró un cartel de inscripción a un taller de teatro en la Escuela de Actividades Culturales.


"No lo pensé. Vi el cartel y entré. Esto es lo mío."


Desde entonces, el teatro se transformó en una parte fundamental de su vida.


El arte como forma de dar


A lo largo de los años, Marita fue construyendo vínculos con diferentes grupos y directores, pero también encontró en el teatro una manera de crear amistades que perduran.


Una de esas experiencias está vinculada a Pilar Miori, una referente muy querida por Marita y por otras integrantes de la comunidad artística local.


Luego de su fallecimiento, un grupo de amigas creó "Mariposas", como una manera de mantener viva su memoria.


La mariposa azul se convirtió en un símbolo de ese vínculo y de una amistad que continúa más allá del tiempo.


Esos recuerdos forman parte de una historia personal atravesada por el arte, pero también por los afectos.


Por eso, cuando Marita habla de teatro, no habla solamente de actuar.


Habla de compartir, de acompañar, de construir vínculos y de dejar algo en los demás.


"El arte es dar, y actuar es algo que siempre amé."


Hoy, ese amor se multiplica en cada ensayo con los niños de "Había una vez", en cada escena de "Casa Tranquila" y en cada persona que, de una u otra manera, se acerca al teatro.


El domingo 26 de julio, doce niños tendrán la oportunidad de pisar por primera vez el escenario del Teatro Italiano. Y detrás de ellos estará Marita, con sus nervios, su emoción y una historia que comenzó hace muchos años, cuando una niña se paraba en el patio de su casa para cantar, actuar y hacer reír a su familia.


Ahora, aquel juego de la infancia se transformó en una manera de vivir.


Y, como en todo buen cuento, quizás este sea apenas el comienzo de una nueva historia.


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