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MAURO MARTINEZ - Hace su debut con su primer unipersonal 'Qué Buena Vida'
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MAURO MARTINEZ - Hace su debut con su primer unipersonal 'Qué Buena Vida'

El próximo 9 y 10 de octubre a las 21 horas, la Sala ATICH, ubicada en 25 de Mayo 113, será escenario de una propuesta teatral diferente: 'Qué Buena Vida', el primer unipersonal de Mauro Martínez, quien no solo protagoniza la obra sino que además encarna a cuatro personajes completamente diferentes entre sí.


En una entrevista, el artista contó detalles de esta propuesta que viene preparando desde hace casi dos meses y que nació con la intención de poner en escena distintas situaciones que atraviesan a las personas en la vida cotidiana. La amistad, el amor, las preocupaciones, las elecciones personales, la búsqueda de un rumbo y la manera en que los vínculos están atravesados actualmente por las redes sociales aparecen como algunos de los ejes del espectáculo.


'Son cuatro personajes que plantean diferentes ámbitos de la vida en general, cosas generales que nos pasan a todos', explicó Martínez.


Cada personaje tiene su propia personalidad y representa una manera diferente de pararse frente a la vida. Para Mauro, asumir los cuatro papeles significó un desafío actoral importante, porque tuvo que encontrar para cada uno una forma particular de hablar, moverse y relacionarse con el público.


Uno de ellos, llamado Fede, es presentado como una persona despreocupada, que vive el presente y busca disfrutar de cada momento sin anticiparse constantemente a lo que puede suceder.


'Es una persona que vive la vida, que aprovecha todo, que no tiene preocupaciones', contó el actor.


A través de ese personaje aparece una de las preguntas que atraviesan la obra: cuánto tiempo dedicamos a preocuparnos por cosas que todavía no sucedieron y cuánto espacio dejamos para disfrutar de aquello que está ocurriendo en el presente.


El segundo personaje que adelantó Martínez es Manuel, una figura aparentemente ordenada, prolija y estructurada, pero que, a medida que avanza la historia, comienza a mostrar otras facetas.


'Arranca de una manera y te das cuenta que no es lo que se presenta', explicó.


Según contó, este es uno de los personajes que más trabajo le llevó porque tiene distintas capas que el espectador va descubriendo durante el desarrollo del espectáculo.


El amor en tiempos de redes sociales


Otro de los personajes aborda específicamente las relaciones afectivas y la manera en que las redes sociales modificaron la forma de vincularnos.


Martínez planteó situaciones que pueden resultar familiares para muchas personas: interpretar un 'me gusta', esperar una publicación, analizar qué significa determinada reacción o postergar una conversación cara a cara para intentar comunicarse a través de las redes.


La obra propone así preguntarse por qué, si existe la posibilidad de hablar directamente con una persona, muchas veces se elige esperar una señal virtual.


'Si yo lo que siento lo siento hoy, no lo siento el mes que viene', explicó Martínez al referirse a una de las ideas que atraviesan ese personaje.


La cuestión de los vínculos aparece de manera recurrente en 'Qué Buena Vida'. Para el artista, vivimos en un mundo cada vez más conectado tecnológicamente, pero eso no necesariamente significa que estemos más cerca de las personas.


Se puede realizar una videollamada con alguien que está del otro lado del mundo, pero al mismo tiempo pasar meses sin abrazar o preguntarle cómo está a alguien cercano.


La simpleza que queda en segundo plano


Ese contraste entre hiperconexión y distancia humana es uno de los conceptos centrales de la obra.


Martínez cuestiona cómo las redes sociales se fueron incorporando incluso a momentos que antes se disfrutaban de otra manera. Tomar un café, compartir un mate, encontrarse con amigos o disfrutar de un recital pueden convertirse rápidamente en situaciones que alguien intenta registrar y publicar.


Durante la entrevista puso como ejemplo lo que ocurre en los estadios y recitales, donde muchas personas terminan mirando un espectáculo a través de la pantalla de su teléfono en lugar de vivirlo directamente.


Para el artista, una de las preguntas que propone la obra es justamente qué estamos perdiendo en esa necesidad permanente de registrar y mostrar lo que hacemos.


'Como que vivimos presos de la inmediatez', planteó.


En ese sentido, 'Qué Buena Vida' no busca dar respuestas ni funcionar como un manual sobre cómo vivir. El título surgió después de que Martínez terminara de leer el material completo y descubriera que los propios personajes planteaban, cada uno desde su lugar, distintas cuestiones vinculadas con una buena vida.


La reflexión, según explicó, no pasa por decirle al espectador qué tiene que hacer, sino por preguntarse si muchas veces estamos prestando demasiada atención a cuestiones que no suman y dejando de lado otras más simples.


Un espectáculo artesanal y música en vivo


La propuesta también tiene una particularidad: habrá música en vivo.


El JiuVer acompañará las distintas escenas y tendrá la función de ayudar a separar los personajes y generar diferentes climas a lo largo del espectáculo.


Martínez contó que decidió incorporar músicos en vivo en lugar de utilizar simplemente pistas grabadas porque quería conservar una cuota de espontaneidad y, sobre todo, mostrar el trabajo humano detrás de una producción artística.


'Quiero que vean la humanidad, el esfuerzo que hay', explicó.


Incluso destacó que no busca que todo salga necesariamente perfecto. Para él, una eventual desafinación o un pequeño error también forman parte de la experiencia y permiten recuperar algo de esa producción artesanal que, según considera, muchas veces se pierde frente a las herramientas digitales y la inteligencia artificial.


Esa misma decisión aparece en la gráfica del espectáculo. El flyer fue realizado por el propio Martínez utilizando dibujo manual y herramientas digitales, pero sin recurrir a la generación automática de imágenes.


La elección fue deliberada y está vinculada con otra de las preocupaciones que atraviesan la obra: qué lugar ocupa lo humano en una época en la que cada vez más tareas pueden ser realizadas por sistemas automáticos.


El desafío de interpretar cuatro personajes


Para Martínez, este primer unipersonal también representa un importante desafío personal y actoral.


Los cuatro personajes tienen características diferentes: uno es más acelerado, otro más tranquilo, otro más estructurado y otro más desordenado.


El trabajo de ensayo le permitió, según contó, ir descubriendo progresivamente cada uno de ellos.


'Como que pude conocerlos más a los personajes', explicó.


Además, las clases de teatro que se desarrollan en la propia Sala ATICH fueron una herramienta importante durante el proceso de preparación. Martínez contó que esas clases le ayudaron a trabajar los personajes y encontrar distintas características para cada uno.


Las clases se dictan los martes y jueves y están abiertas a quienes quieran acercarse a la actividad teatral.


Una experiencia que ya empezó a generar emociones


A pocos días del estreno, Martínez contó una situación ocurrida durante uno de los últimos ensayos que le confirmó que la propuesta estaba logrando transmitir aquello que buscaba.


Después de una práctica junto a los músicos, una de las integrantes del dúo le dijo que una de las últimas escenas la había emocionado.


Para el artista, recibir esa devolución antes del estreno fue especialmente significativo.


'Cuando vos hacés algo artístico y viene otra persona y te dice 'me reemocionó', como artista te sentís satisfecho', señaló.


Ese vínculo con el espectador es justamente uno de los objetivos de la propuesta: que quienes concurran puedan reconocerse en alguno de los personajes o en las situaciones que atraviesan.


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